Nunca imaginé que el destino fuera tan caprichoso. Me pone en frente la oportunidad de hablarte y a la vez, es imposible dirigirte la palabra.
Solo he tenido la ocasión de verte unos segundos, sin dar crédito a lo que veían mis ojos, sin saber con certeza si eras tú o no. Caminabas deprisa sin mirar a los lados. Y después me pasé la tarde buscandote entre la gente, confundiendote con la gente.
Imaginando que hablamos.
¿Cuantos años han pasado? ¿20? puede que más. Y ¿cuántos pasarán hasta que vuelva a verte? si acaso ocurre algún día.
Caprichoso destino, que da de comer bebida agridulce.


Las cosas que dicen