Si pasas por la calle Caminolafuente, más vale que tengas dos piernas. Y fuertes, que las puedas usar. Porque en esa calle todo son escaleras. Suben y bajan por callejones estrechos, serpenteantes, imposibles.
Hay escaleras estrechas, escaleras rotas, escaleras oscuras, escaleras altas, apestosas, mojadas, mohosas, empinadas…
Con barandilla para que los ancianos que aún viven, (o mejor dicho, que aun salen), puedan ayudarse a subir. O a bajar.
Sin barandilla porque es tan vieja que se ha caído ya, o son escaleras tan nuevas que aún no las han instalado.
Caminolafuente no es que sea un sitio malo. Sólo es viejo. Hace años fue la arteria principal que bajaba de los montes a la ciudad. Y justo abajo, está la fuente.
Ahora no tiene agua.
Pero ahí está. Como una burla grotesca al caminante cansado.
No importa cuántas escaleras subas en Caminolafuente. Siempre tendrás que mirar hacia arriba para ver el cielo. El sol es dificil verlo, porque es una calle demasiado estrecha. Y uno nunca sabe si el sol ha pasado ya.
Hay carteles de casas en venta por todas partes. Es como si nadie quisiera vivir allí.
Puede que nadie quiera.
Hay una peluquería que exhibe largas cabelleras de colores. Tal vez como trofeo.
También una clínica dental de cristales opacos.
Y una tienda de caramelos, pintada de verde y de cuya puerta cuelga una muñeca con aspecto de bruja, para atraer niños que acaban de recibir la paga.
Las puertas de los garajes bostezan por las noches, para dejar salir coches que desaparecen calle abajo en silencio. Algunos, entran.
Yo siempre paso rápido por la Calle Caminolafuente, no me gusta cómo me miran tantas escaleras.
En cambio, algún impulso vergonzosamente morboso, me lleva a pasar por allí cada día.
Creo que a mi me gusta verlas.



1 Mayo, 2008 a las 10:51 am |
Parece la vida, esa calle Caminolafuente.
Han significado mucho tus palabras adaptadas a mis necesidades, cada cual empleará la calle a su antojo y sensación.
Me parece andar por ella…si nos encontramos algún día te invito a un café. En alguna puerta existe un lugar donde no te engullan y se pueda olvidar una que está en esa calle?
Qué de tonterías…pensarás. Es mi ánimo de hoy.
Un besazo, Alicia.
1 Mayo, 2008 a las 11:53 am |
“No importa cuántas escaleras subas en Caminolafuente. Siempre tendrás que mirar hacia arriba para ver el cielo”
Que raro no haberme encontrado con vosotras dos por allí. O tal vez sí nos hayamos encontrado…
La primavera viene jodida, eh?
Alicia, este texto es buenísimo.
Es lo que hay.
1 Mayo, 2008 a las 3:33 pm |
Una faena que esté la fuente seca después de tanta escalera. Así es la vida. El caso es que siempre acaba secándose algo.
Genial, Alicia.
1 Mayo, 2008 a las 4:20 pm |
Caminodelafuente lleva fijo a Calle Melancolía, número siete, donde uno quisiera mudarse al Barrio de la Alegría, pero siempre que lo intenta, ha salido ya el tranvía. En la escalera, con o sin barandilla, me siento a silbar mi melodía… Olé Sabina, que no sé por qué me ha venido a la memoria, y olé Alicia.
2 Mayo, 2008 a las 11:14 am |
Con esa descripción, es como si conociese la calle de toda la vida.
También yo pondría mi piso en venta.
Si a eso le sumamos la explosión de la burbuja inmobiliaria…8…
2 Mayo, 2008 a las 2:05 pm |
Digo yo k habrá taxis allí…, o telesférico…,
y tranvia?.
De ná?.
Bueno, en tó caso subir escaleras es mu bueno pal pompis.
2 Mayo, 2008 a las 6:44 pm |
Buena descripción. Me has llevado a ella, qué recuerdos…yo también subía rapidamente por allí, es un lugar con un ambiente extraño, pero yo solía evitarlo.
Un abrazo
2 Mayo, 2008 a las 8:12 pm |
ACLIVIS
5 Mayo, 2008 a las 1:16 pm |
Claro, porque las escaleras cuentan historias, como las piedras, y a ti te gusta escuchar esas historias viejas en las que luego te basas para escribir las nuevas. Y las puertas de los garajes bostezan de aburrimiento, en tu relato es lógico que así sea.