Llevan los labios pintados, de rojo o de fucsia, como si fuese primavera.
Sonrien al verte y emiten risueños gorgoritos mientras te dan dos besos de cortesía.
Parecen alegres.
Hablan.
Hablan.
Hablan.
Hablan entre sí y contigo, de cosas que no han pasado nunca, o de cosas que han pasado, pero de otra manera. Siempre dando excusas por sus acciones, tratando de racionalizar posturas imposibles.
Ilógicas.
Las flores no tienen lógica. Creo que aprendí eso.
No comen. El reloj marca ya las cinco y media pasadas de la tarde, pero no han comido. En su lugar beben. Sin cesar. Vasos de alcohol de diversas graduaciones.
Siempre excusandose.
Hay un niño que llama por teléfono. Quiere saber si puede salir a la calle. Le preguntan si ha comido. Dice que dos helados.
Puedes salir, pero no des la lata.
Siempre llama para dar la lata
(Se excusa la flor).
Y cuelga el teléfono que mete en su bolsillo.
Las flores siguen hablando. Siguen bebiendo. El tiempo pasa. Pasa tanto que a nadie interesa ya su charla.
Al llegar a casa me miro al espejo. Busco algún rastro.
¿Seré yo también una de esas flores?


21 Julio, 2008 a las 8:54 pm |
Te iba a decir que si cagas no eres una flor. Pero suena tan vulgar que no se si decírtelo. He dicho.
22 Julio, 2008 a las 1:14 am |
ke manera mas curiosa de llamar a ese tipo de personas,flores.
deberias concretar mas como son.
un saludo
14 Agosto, 2008 a las 8:16 pm |
Está claro que no. Que no eres de esas flores. A ti no te hace falta pintarte los labios; son tus manos las que pintan, y muy bien, sobre el papel.