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La campa del muerto

–¡Hay un hombre muerto en la campa!

–¿Qué? –Marcos dejó de dibujar en la pizarra un monigote ahorcado que se parecía un poco al profesor.

–Detrás de la catedral, en la campa. Hay un muerto. ¿Vienes a verlo?

–¡No!

–¿Tienes miedo?

–No, no es eso –titubeó Marcos– Es que  faltan diez minutos para que empiecen las clases y mañana hay examen  y no podemos …

–¡Tienes miedo! –afirmó José burlándose.–¡Vamos! Tal vez ésta sea la única oportunidad de ver un muerto, no seas gallina. Te pareces a tu hermano Pablo. Gallina.

«Maldito, maldito José». Pensó Marcos. Y luego añadió.

–¡Vamos!

Con los dedos aún manchados de tiza y una sensación de mariposas revoloteando en el estómago, los dos niños se escabulleron del colegio a veces corriendo, a veces escondiéndose hasta llegar a la parte trasera de la catedral, que a esa hora de la siesta estaba desierta.

Justo en esa campa siempre hubo un tiovivo que hacía las delicias de los niños las mañanas de domingo. Pero ahora irónicamente, el tiovivo estaba cerrado y junto a él, bajo una lona, había un muerto.

–¿Ves? Ahí está.

–Está tapado. ¿Cómo sabes que es un muerto?

–Yo vi cómo lo mataban.

–¿Y por qué no hay policías?

José se encogió de hombros.

–¿Y yo qué sé? Vamos. ¿Te atreves a verle la cara?

–¿Yo?

–Sí, tú. ¿O eres demasiado gallina?

«Maldito, maldito José».Pensó Marcos. Después se acercó al bulto semioculto bajo el tiovivo y luchando contra los acelerados latidos de su corazón que amenazaba con salírsele del pecho, levantó la lona despacio.

No. No podía ser.

José salió corriendo de allí como alma que lleva el diablo y Marcos se quedó en silencio odiándole. Odiándole para siempre.


4 Respuestas a “La campa del muerto”


  1. 1 ico
    11 Junio, 2009 a las 10:24 am

    Frescos y naturales los diálogos.. con la justa dosis de intriga y desconcierto ¿ quien era el muerto?

  2. 2 Alicia
    12 Junio, 2009 a las 3:33 pm

    A veces es más importante lo que no se dice que lo que se dice. Ni yo misma sé quién era el muerto, si es que acaso había uno. Eso queda al arbitrio del que lo lea.
    Lo que más me gusta es la sensación que deja la frase final.

    Un besote, Ico

  3. 12 Junio, 2009 a las 10:05 pm

    Me encanta, respira frescura…


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