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Jul
09

La vida y yo. Confesiones mojadas en vino en una noche de verano

Lloro como una niña cuando no sé qué hacer. Cuando no tengo metas, cuando se rompen mis planes. Cuando el futuro es tan incierto como el destino de una pluma que vuela arrastrada por el viento.

Lloro pensando que no hay sitio para mí, que lo mejor será enterrarme, penar, sufrir por mis pecados, por los males que he originado, por los llantos que he causado. Aunque jamás quisiera hacer daño a nadie.

Lloro por mi soledad, tal vez forjada a pulso, porque no encuentro nadie que pueda acogerme, solo gente que se apiada de mí. Lloro por no poder llamar a nadie amigo, por no tener una casa a la que llame y sepa que me van a abrir.

Lloro y no debería hacerlo, porque seguramente sea la muerte lo que yo merezca y no compasión.

Las lágrimas me queman y eso que hoy, he llorado en el agua, en una maravillosa agua azul, transparente,bella. A pesar de eso, del sol, del inmejorable marco, a pesar de todo yo lloraba al nadar, llenando la piscina con mi pena, sin poderla diluir.

Nunca había llorado mientras nadaba.

No es una buena experiencia, aunque ya creo que he llorado en todos los medios posibles.

Hay algo con lo que debo aprender a vivir.

Y es conmigo misma.

Ojalá no te necesitara a tí para eso.


5 Respuestas a “La vida y yo. Confesiones mojadas en vino en una noche de verano”


  1. 24 Julio, 2009 a las 8:53 am

    Se me ha encogido un poco elcorazón leyéndote. Hacía tiempo que no me veía tan reflejada en ningun escrito…

  2. 2 josefina
    25 Julio, 2009 a las 1:02 am

    Si al sufrir pagamos deudas… también quienes sufren por nuestra causa es en castigo por otros daños que causaron ellos?Y quien causa nuestras lágrimas serán también castigados?. Si todos fuésemos castigados y recompensados según nuestros actos esto sería el eden, y no es así. Si no llamamos a las puertas por temor a que no se abran, nos perderemos las que sí se abrirían. Otra opción es que selecciones las puertas y solo llames a las que dejan ver alguna LUZ. LLama y verás.
    Un beso
    te contaría mucho sobre amigos, sobre lágrimas, sobre soledad, incomprensión y .. puertas. Pero ya es demasiado largo este comentario.

  3. 27 Julio, 2009 a las 6:19 am

    Llorar por el dolor que uno mismo ha causado es sano, terapéutico y normal… una vez. Todos lo hemos hecho, y el que no, lo hará; porque si eres íntegro, causarás daño; si eres sincero, causarás daño; si eres egoísta, causarás daño; hagas lo que hagas, estarás en esa situación alguna vez en tu vida.

    Pero sólo una vez. A partir de ahí, toca asumirlo y asimilarlo.

    En cuanto a las puertas, tú eres quién debe encontrarlas. Pero haberlas, haylas. Seguro.

    Un beso.

  4. 4 Ico
    27 Julio, 2009 a las 4:08 pm

    Nadie merece morir.. Pero un exceso de vino cuando no se está alegre lleva a uno a estas conclusiones. ánimo.

  5. 5 Alejandra
    28 Julio, 2009 a las 2:05 pm

    No es nada raro que me hagas sentir cada palabra, ni que me guste lo que escribes. Sin lugar a dudas el tuyo es uno de los mejores blog que he leído. Me encanta tener la posibilidad de poder leerte….


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